- “El muchacho nuevo no me inspira confianza. Yo no le encargaría nada importante.”
- “Señor, ya es hora que se jubile. Mejor quédese en casa y disfrute de sus nietos.”
- “Esta oficina necesita sangre joven. Así no avanzamos.”
Todas estas frases tienen algo en común: Discriminan en base a la edad de las personas. Eso se llama EDADISMO. Si bien la mayoría de víctimas del edadismo son personas mayores, las personas jóvenes también pueden ser víctimas.
¿De dónde viene el edadismo?
El término EDADISMO fue reconocido oficialmente por la Real Academia de la Lengua Española (RAE) en 2023. Pero su uso ya se venía dando desde hacía años. La palabra en inglés ageism, fue acuñada en 1968 por un médico geriatra y psiquiatra, Dr. Robert Butler (1927-2010), para referirse a la discriminación que muchas personas sufren al envejecer.
El edadismo es la discriminación basada los estereotipos y prejuicios relacionados con la edad.
Hay que resaltar que la definición de edad mayor o vejez en casos de edadismo, no es fija ni universal. Dependerá de quién hace la definición, dónde la formula y con qué propósito.
Por ejemplo, en algunos lugares de trabajo, una persona mayor de 40 años puede ser considerada “mayor” o “vieja”. Y puede ser peor si esa persona es mujer. La carga negativa puede ser mayor.
Estereotipos y prejuicios
Los estereotipos
Son ideas generalizadas que tenemos acerca de un grupo.
Por ejemplo, si el encargado de contratar personal en una empresa piensa que “las personas mayores saben poco de tecnología digital“, es posible que descarte un candidato solo por su edad, sin siquiera revisar cuál es su experiencia o cuáles son sus conocimientos reales.
Los prejuicios
Son las actitudes o sentimientos que tenemos hacia un grupo o hacia una persona. Son juicios que hacemos sin conocer realmente a la persona y solo basándonos en estereotipos.
Por ejemplo, “Yo no quiero trabajar con el nuevo empleado. Es tan joven que seguro no sabe nada de ensamblaje, tendré que enseñarle desde cero, me va a atrasar y me hará salir tarde. ¡No, gracias!”
Y resulta que el joven contratado era un ensamblador talentoso y más rápido que el resto.
Tanto los estereotipos como los prejuicios en relación a la edad, llevan a la discriminación.
Otras frases edadistas
- “A las personas mayores les resulta difícil aprender a usar tecnología moderna.”
- “Los mayores ya no pueden aprender nuevas destrezas.”
- “Los trabajadores mayores tienen menos capacidades que los jóvenes.”
- “Las personas de edad avanzada son más amigables pero menos capaces que los jóvenes.”
- “Los trabajadores mayores son reacios al cambio, difíciles de capacitar y lentos en la toma de decisiones.”
Etas frases, aunque sean dichas en broma o parezcan inofensivas, refuerzan ideas erróneas y discriminatorias. Muchas veces son usadas para excluir, rechazar o subestimar a personas por su edad.
Un problema demasiado frecuente
Según la OMS, el 50% de personas en todo el mundo, discrimina a las personas mayores. Pero también los jóvenes se quejan de discriminación por edad, según un estudio europeo.
El edadismo se ve en todas partes. En oficinas públicas y privadas, en el trato interpersonal, en el cine y TV, en la moda y belleza, en las redes sociales, en la familia y peor aún: en uno mismo.
A nivel institucional
Las leyes, las políticas y las prácticas que rigen las instituciones públicas o privadas y que limitan a personas de cierta edad son edadistas.
Algunos ejemplos:
- Los līmites de edad para acceder a ciertas posiciones o promociones sin importar las capacidades reales del aplicante.
- Las dificultades para acceder a seguros médicos o seguros de vida que tienen los adultos mayores.
- Las limitaciones al acceso a servicios públicos como el transporte, que no consideran las condiciones físicas de las personas mayores.
- Normativas sanitarias que priorizan la atención de personas jóvenes en contexto de escasez de recursos, por ejemplo en una pandemia.
Edadismo laboral
Tal vez donde más se evidencia el edadismo es en el ámbito laboral. Un claro ejemplo es cuando se presiona a una persona para que se jubile con el fin de contratar a alguien más joven. Esta presión puede adoptar muchas formas.
A veces, a las personas mayores les asignan tareas desagradables o los cambian de áreas de trabajo sin justificación aparente. Les niegan ascensos, aumentos de sueldo o reciben bajas calificaciones en cuanto a su rendimiento.
Tampoco es extraño que les pregunten abiertamente cuándo planean jubilarse, o que sean objeto de comentarios y bromas de mal gusto con respecto a la edad.
Y por si fuera poco, puede resultar muy difícil conseguir empleo una vez pasada cierta edad, sin importar la experiencia ni las habilidades.
Afortunadamente, la discriminación laboral por edad es ilegal en muchos países. Sin embargo, algunos abogados afirman que la discriminación edadista en el lugar de trabajo es difícil de probar.

Edadismo en la atención médica
El edadismo también está presente en la atención médica y puede tener consecuencias serias. Ocurre por ejemplo cuando el personal de salud ofrece un trato condescendiente al paciente mayor. “Mire, usted solo haga lo que yo le indico y se va a sentir mejor” sin darse el tiempo de explicarle nada.
También se manifiesta cuando utilizan un tono infantil al hablarle como si fuera un niño: “A ver jovencito, ¿qué lo trae por aquí?”
O cuando le interrumpen en medio de su relato de síntomas: “Cállese un momentito. Yo le haré las preguntas”.
Muchas veces, ni siquiera se le habla directamente, sino al acompañante, como si el adulto mayor no pudiera entender o fuera incapaz de tomar decisiones. Y esto es peor si el paciente tiene problemas de visión o de audición. En algunos casos, ni siquiera establecen contacto visual con el adulto mayor, solo con el cuidador o acompañante.
Este tipo de trato, edadista, no solo es irrespetuoso sino peligroso. Si el profesional de salud mo escucha con atención, interrumpe, o asume que sus síntomas son parte del envejecimiento, no hará un diagnóstico preciso o a tiempo.
El resultado: más atenciones de emergencia, más hospitalizaciones, más gastos en su salud y disminución en la calidad de vida de las personas mayores.
También te puede interesar: “¿Por qué no me conmueve el sufrimiento de muchos?“
A los adultos mayores se les ofrece menos pruebas diagnósticas y menos opciones de tratamiento. Este enfoque “conservador” se basa en un balance entre los riesgos y los beneficios de la prueba diagnóstica o de un tratamiento específico. Lo ideal sería hablar claramente con el paciente, explicándole los peligros o los efectos adversos y también los beneficios de una prueba o de una terapia. La decisión debe ser compartida entre el médico y el paciente.
Hay menos participación de adultos mayores en ensayos clīnicos de tratamientos nuevos o vacunas. Como ocurrió con algunas de las vacunas contra el COVID, que se empezaron a usar sin saberse mucho sobre su efecto en adultos mayores, precisamente una de los grupos más vulnerables, pero que apenas fueron incluídos en los ensayos clīnicos.
Otro ejemplo: dos de cada tres pacientes con cáncer son adultos mayores de 65, pero sólo un 25% de participantes en ensayos clínicos de tratamientos oncológicos pertenecen a este grupo etario.
Edadismo en el transporte público
Un estudio realizado en el 2003 en los Estados Unidos, encontró que la mitad de los ancianos que no manejan no salen de casa. Otro estudio, del 2004, encontró que los adultos mayores que no manejan van menos veces al doctor, visitan menos a familiares o amigos, y van menos veces a tiendas y restaurantes. A la larga, esto traerá como consecuencia aislamiento, depresión y el deterioro de la salud.
En muchas zonas no hay opciones de transporte público. Y dependen de un carro para movilizarse. Si el adulto mayor ya no maneja, pierde independencia y las interacciones sociales serán limitadas.
En donde sí hay transporte público, los escalones altos para subir al bus, la falta de rampas, la falta de asientos libres, la inseguridad/delincuencia, hacen que algunos adultos mayores opten por no usarlo. El no considerar las necesidades de este grupo etario en el diseño y gestión del transporte es discriminatorio.
Y esto trae a mi memoria mi Lima natal con su tráfico infernal. Donde tomar el bus podía ser una aventura arriesgada. Muchos conductores de transporte público pisaban el acelerador a fondo apenas el pasajero ponía un pie en el primer escalón del bus, haciéndole perder el equilibrio, sin importar la edad de la persona.
Edadismo en el mundo de la belleza y la moda
Social y culturalmente, la belleza se ha asociado a la juventud. Sobretodo en el caso de las mujeres.
El mensaje es claro: “Envejecer no es atractivo”. Por lo tanto, hay que ocultarlo. Cubre tus arrugas, tapa las manchas del sol, disimula las patas de gallo. Pinta tus canas, que no se vean.
La industria de la belleza nos bombardea con productos anti-envejecimiento, antiarrugas y rejuvenecedores desde todos los frentes.
Y aquí hay que resaltar que los hombres la pasan mejor. Por ejemplo las canas en hombres son bien vistas, atractivas, símbolo de madurez. En las mujeres, solo reflejan envejecimiento. ¡Qué injusto!
Si no es suficiente, aún tienes botox. El uso del botox para ocultar signos de envejecimiento aumentó un 800% del año 2000 al 2018.

La industria dedicada a la belleza nos bombardea con productos anti-envejecimiento y rejuvenecimiento desde todos los frentes. Como si envejecer fuera malo.
Y por último, está la cirugía estética.
En un pequeño estudio realizado en Pensilvania en 2018, a 50 pacientes que iban a ser sometidos a algún procedimiento estético (90% mujeres, edades entre 23 y 71 años), se les preguntó si habían sufrido microagresiones y/o discriminación por edad. El 30% admitió discriminación por edad de manera cotidiana. Comparados con quienes no la habían padecido, estos pacientes tenían una peor percepción de su salud, menor autoestima y una mayor expectativa a seguir siendo discriminados por su edad. La discriminación reportada era principalmente interpersonal y laboral.
En cuanto a la moda: ¿Cuántas modelos has visto en pasarelas o en portadas de revistas, que luzcan sus arrugas y sus canas con orgullo? Seguro muy pocas. ¿Es que acaso la moda solo le interesa a las jovencitas?
En el cine y televisión
Tal vez te diste cuenta que tus actores y actrices favoritos parecen no reflejar el paso del tiempo, a diferencia de todos los demás mortales. Y es que ellos están presionados a “mantenerse jóvenes” para seguir teniendo roles protagónicos. En el mundo del espectáculo, envejecer es un pecado.
En redes sociales, el público demuestra su edadismo con comentarios como “¡Cómo se ha descuidado!”, “¡Qué acabada se ve!”, afirmando que envejecer es malo y que a toda costa hay que evitarlo o al menos ocultarlo.
Edadismo autoinfligido
“¿Cómo me voy a vestir así, con la edad que tengo?”, “Me gustaría, pero no puedo… ¿qué diría la gente si me viera estudiando junto a tantos jovencitos”. “Es que a mi edad, eso se vería ridículo”.
Los estereotipos y prejuicios son aprendidos desde la niñez , en el hogar. Si no son cuestionados y corregidos, serán interiorizados. Así, al llegar a “esa edad” muchas personas se ponen límites a sí mismas, negandonos gustos, oportunidades y hasta derechos. Actúan haciendo solo las cosas que socialmente se esperan de una persona de esa edad, y no lo que realmente desean.
¿Cómo afecta el edadismo?
Ser víctima de edadismo impacta tanto la salud física como la mental. Además de causar estrés, afecta la autoestima y genera depresión. Existen estudios que afirman que el edadismo puede reducir el tiempo de vida hasta en siete años.
La discriminación por edad genera insatisfacción en el trabajo. Aumenta la intención de cambiar de trabajo y de renunciar o retirarse. La jubilación forzada y el tiempo sin empleo, debido a las dificultades para conseguir un nuevo trabajo a partir de cierta edad, generan consecuencias económicas importantes.
La insatisfacción en el trabajo o la pérdida del mismo, llega a afectar a familia, sobretodo a la pareja.
El edadismo complica las relaciones entre generaciones, ya que se crean barreras y disminuye el entendimiento mutuo.
¿Podemos combatir el edadismo?
¡Claro que sí! Lo primero es la educación. Aprendamos qué es el envejecimiento y qué es la vejez.
En el ámbito laboral, el entrenamiento a los trabajadores sobre equidad, inclusión y diversidad puede dar resultados positivos y promover ambientes más justos.
Es importante que cuestionemos los estereotipos y los prejuicios acerca de la edad. Incluso los propios.
Seamos respetuosos con todos, sin importar su edad.
Promovamos la participación de personas mayores en actividades sociales, culturales, políticas y recreativas.
Defendamos los derechos de las personas mayores y que esto se vea reflejado en leyes, políticas y prácticas institucionales.
No se puede negar que el cuerpo cambia con la edad. Tal vez la vista, la audición y la agilidad no sean las mismas a los 70 que a los 20. Pero la capacidad mental es otra cosa.
La tecnología debería ser más inclusiva para facilitar que personas mayores puedan usarla. Escribir 100 palabras por segundo en el celular, usando solo los pulgares no es tan fácil si tienes presbicia o artrosis. Y no tiene nada que ver con la inteligencia, con la capacidad de aprender o con ser “lento”.
Conclusión
El edadismo no solo daña a la persona en lo individual, sino a la sociedad en su conjunto.
El envejecimiento es una etapa normal de la vida por la que, si tenemos suerte, todos vamos a pasar. Debería ser visto como un período de sabiduría (la sabiduría que nos dejan las experiencias vividas y lo aprendido a lo largo de los años), de reflexión (reflexionar sobre lo bailado, lo vivido y quizá lo que hubiéramos hecho diferente), y por supuesto, etapa de nuevas experiencias y nuevos aprendizajes.
He tenido el gusto de conocer a Heidi, una dama chilena, retirada de su carrera como profesora de Ciencias Políticas. Ya cerca de los 90, empezó a estudiar francés, su tercer idioma. Y lo disfrutó cada día.
He conocido también al Dr Biederman, que en sus 70, ya retirado, hacía labor médica voluntaria en Tijuana y San Diego. Siempre curioso, aprendía a utilizar cada nuevo dispositivo digital con destreza. Disfrutaba de largas caminatas y escalaba una montaña local, varias veces a la semana, con diferentes grupos de amigos. Y hasta bien avanzada su novena década de vida, corría una maratón al menos una vez al año.
Otro querido amigo, Dr Chris M, hombre sabio en mi opinión, tras años de servicio médico, se retiró, obtuvo un nuevo título y ha empezado una nueva carrera. Una nueva fase en su vida. Es que aún tiene tanto que dar.
Y es que la edad no nos define.
Fuentes
AARP: Discriminación por edad en el trabajo
Quillbot.com: Edadismo, significado y ejemplos.
Perla y Percec: Edadismo y salud en pacientes sometidos a procedimientos cosméticos
Podcast Las cuentas claras. El edadismo.
NIH: Entendiendo el edadismo en el trabajo
Edadismo en la atención médica
Edadismo 103: Sesgos en la atención médica
Los abuelos necesitan transporte público
Discover more from NO ES MUY COMPLICADO
Subscribe to get the latest posts sent to your email.