¿Sabías que, aunque creas que tu cocina está impecable, en realidad podría ser un hervidero de gérmenes peligrosos? ¡Y lo peor es que, sin querer, tú mismo los podrías estar llevando por todas partes!
Seguramente estás pensando: “La cocina es donde preparo mis alimentos, ¿Cómo va a estar contaminada si yo lavo todo?”
Es que el acto de manipular y preparar alimentos puede ser la causa de contaminación invisible pero peligrosa. Sigue leyendo, que aquí te lo explico.
Cuando lavar no es lo más higiénico
Cuando llegas a casa después de hacer el mercado, lo primero que haces es lavar bien el pollo, porque nunca se sabe cuántas personas lo han tocado antes de ti, cuántas moscas decidieron posarse en él y hasta recuerdas a tu abuela lavando el pollo en su cocina cuando iba a preparar esa rica sopa de pollo que era la favorita de todos.

Después de lavarlo, lo pones en la tabla de picar y lo cortas con precisión, lo condimentas con todo lo que encuentras en tu alacena y entonces lo colocas con cariño en la olla. Mientras el pollo se cocina y el aroma del estofado llena la casa, lavas los vegetales para preparar una rica y fresca ensalada. Los cortas en pedacitos perfectos y ya te imaginas los elogios que recibirás durante la cena. ¡Es que hoy es un buen día!
Aunque la tradición de lavar el pollo esté muy arraigada en muchas familias, lo cierto es que puede significar un riesgo para la salud. Los “jugos del pollo”, esos líquidos sanguinolentos que tanto nos incomodan, pueden estar contaminados con bacterias peligrosas como la Salmonella y el Campylobacter. Y esto no es raro porque estas bacterias viven normalmente en el intestino de las aves. Estas bacterias pueden contaminar todo lo que entre en contacto con los jugos del pollo incluso otros alimentos y causar infecciones intestinales, con diarrea y deshidratación, que puede llegar a ser grave.
Lavar el pollo bajo un chorro de agua puede contaminar no solo el fondo del lavabo, sino que las gotas que salpican pueden llegar hasta 50 cm por delante y entre 60 y 70 cm a los costados.
Te das cuenta entonces, de que al lavar el pollo esas gotas salpican y pueden alcanzar lugares que ni te imaginabas. El lavabo, la manija del caño, la esponja de lavar platos, las encimeras de los reposteros. Y ni hablar de nuestras manos, ellas pueden contaminar todo lo que toquemos antes de lavarnos con agua y jabón.
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Contaminación cruzada
Ahora, pon atención. Los jugos del pollo pueden gotear y contaminar otros alimentos en la misma bolsa donde pusimos las compras del mercado. En la refrigeradora, los jugos del pollo pueden gotear y alcanzar frutas, verduras, y otros alimentos que ingerimos crudos. A esto se le llama contaminación cruzada.
Es impresionante lo fácil que puede ocurrir la contaminación cruzada. Por ejemplo, si lavamos vegetales o frutas que comeremos crudas, colocándolos en el lavabo donde antes hemos lavado el pollo, o si cortamos estos vegetales o frutas usando la misma tabla o el mismo cuchillo sin haberlos lavado y desinfectado después de cortar el pollo.
¿Te das cuenta? Nosotros mismos podemos causar la contaminación cruzada.
La esponja: ¿amiga o enemiga?
La esponja de lavar platos, tan útil y tan necesaria, puede ser un verdadero criadero de bacterias y hongos. Y es que se contamina fácilmente ya que está permanentemente húmeda y puede contener restos de alimentos, lo que favorece la reproducción de gérmenes. Además puede contaminarse con los jugos del pollo cuando lo lavamos. Ahora piensa, si usamos la esponja para limpiar las encimeras, la cocina, y a veces hasta la mesa donde comemos, lo más probable es que solo estemos llevando bacterias y hongos por todas partes.
No solo el pollo
Pero el pollo no es la única fuente de contaminación cruzada. El pavo, la carne, los huevos, el pescados y los mariscos pueden tener bacterias dañinas y ser fuente de contaminación si no los manejamos con cuidado.
La carne de res cruda puede contener E. coli productora de toxinas peligrosas, Salmonella, Listeria y Estafilococo.
Los pescados y mariscos pueden contener bacterias como el Vibrio parahemolítico. También pueden estar contaminados con E coli, Salmonella, Listeria y Campylobacter.
Y ojo con esto: es importante mantener el pollo, las carnes, los pescados y mariscos refrigerados hasta el momento de cocinarlos. A temperaturas adecuadas, las bacterias se reproducen muy lentamente en la refrigeradora. Mientras que, a la temperatura correcta, en el congelador, la reproducción de bacterias se detiene.
La temperatura ideal para la refrigeradora debe ser 4o C (40o F) y -18o C (0o F) para el congelador.
Entonces… ¿no debo lavar el pollo?
Exactamente. Los expertos recomiendan NO lavar las carnes de ave o carnes rojas antes de ponerlas a cocinar, por el riesgo de causar contaminación cruzada.
“Pero mi familia lo ha hecho siempre… ¡por generaciones! Y además, ¿lavando el pollo no le quitamos las bacterias dañinas?”
No. Lavar el pollo no mata ni quita todas las bacterias que hay en él. Solo al cocinarlo podemos eliminar esas bacterias. Evitemos la contaminación cruzada.
Un reporte del Departamento de agricultura de EEUU, mostró la importancia de cómo pequeños cambios en los hábitos en la preparación de alimentos pueden tener enormes ventajas.
A un grupo de personas se le envió mensajes educativos acerca de no lavar el pollo, usar diferentes tablas de cortar para carnes y para vegetales, el lavado adecuado de manos, la limpieza y desinfección de superficies y utensilios de cocina, y el uso del termómetro de cocina. El otro grupo no recibió ningún mensaje.
A ambos grupos se les pidió que preparen muslos de pollo, que estaban marcados con una bacteria inofensiva pero que se podía rastrear, y una ensalada de lechuga.
El resultado fue lógico. El grupo que recibió los mensajes de prevención, tuvo menos casos de contaminación cruzada de la lechuga, que el grupo que siguió lavando el pollo.
Sabías que…
La bacteria Campylobacter puede sobrevivir hasta por 4 horas en las superficies de la cocina, mientras que la Salmonella hasta por 32 horas. Por eso es importante limpiar y desinfectar las superficies de la cocina después de la preparación de alimentos.
Segun la National Science Foundation for Germ Study, los objetos más contaminados en la casa son la esponja de la cocina y los secadores de cocina. El fondo del lavabo y la manija del caño de la cocina, las encimeras de los reposteros, las manijas de encendido/apagado de la cocina y la tabla de cortar siguen en la lista. El filtro de la cafetera, los jebes de sello del lavaplatos y la refrigeradora también se contaminan por estar permanentemente húmedos. Otros objetos muy contaminados en casa son los platos y los juguetes de las mascotas. Y luego viene el porta cepillo de dientes y otros objetos del baño.
Cómo hacer un desinfectante casero
Un desinfectante que te ayude a eliminar esas bacterias nocivas en tu cocina es fácil de preparar en casa. Solo necesitas lejía y agua.
- Mezcla 4 cucharadas de lejía por un litro de agua, o
- Mezcla 1 tercio de taza de lejía por cada galón de agua.
Pon la mezcla en una botella con rociador y úsala para desinfectar tablas de cortar o superficies de reposteros. También puedes usar desinfectantes comerciales aprobados para usar en la cocina.
¿Puedo evitar la contaminación cruzada?
Sí. Tomando ciertas medidas. Es cuestión de acostumbrarse.
Lávate las manos correctamente
- Lávate las manos con agua y jabón durante 20 segundos, antes de cocinar.
- Lávate las manos después de manipular pollo, carne, huevos, pescados y mariscos. Es probable que tengas que lavarte las manos muchas veces durante la preparación de alimentos, pero recuerda que tus manos pueden llevar gérmenes de un lugar a otro.
- Tómate al menos 20 segundos lavando tus manos. Solo mojarlas no cuenta.
No laves el pollo
- Recuerda que lavando las carnes crudas solo contaminas tu cocina.
Usa tablas de cortar separadas
- Usa una tabla de cortar para carnes crudas y otra para alimentos que comes crudos como frutas o vegetales.
- Puede ser una buena idea usar una tabla de distinto color para cada tipo de alimento.
Limpia y desinfecta
- Limpia, lava y desinfecta la tabla después de usarla con carnes crudas. Puedes usar un desinfectante casero.
- Lava y desinfecta cuchillos y otros utensilios después de usarlos con aves y carne crudas.
- Si tienes lavaplatos eléctrico, úsalo para lavar y desinfectar tablas y utensilios. Las altas temperaturas que alcanza este artefacto aseguran una desinfección adecuada.
- Limpia y desinfecta el lavabo de la cocina y otras superficies que tuvieron contacto con carnes crudas o sus “jugos”.
Usa un termómetro de cocina
- Si tienes termómetro de cocina, verifica que el pollo, o pavo (entero, en presas o molido) alcance 74oC para saber que está bien cocido y es seguro comerlo.
- Las carnes rojas de res, cerdo, carnero, ternera, deben cocinarse hasta que alcancen un mínimo de 63oC de temperatura interna. Por seguridad se debe esperar unos tres minutos antes de cortar y comer.
- Los pescados y mariscos deben alcanzar los 62o C o hasta que la carne del pescado esté suave y se desmenuce fácilmente.
- Las carnes molidas deben alcanzar los 71o C. En caso de que estés preparando hamburguesas, el termómetro se coloca por un costado hasta que alcance el centro, para tener una correcta lectura de la temperatura.
La esponja y los secadores o toallas de cocina
- Los expertos recomiendan cambiar las esponjas de lavar vajillas con frecuencia. Cada 1 o 2 semanas. Entre cambios, toma estas otras medidas:
- Enjuaga la esponja liberándola de restos de alimentos visibles. Remójala por 1 minuto en un desinfectante con lejía al 10%. Enjuaga y exprime bien. Déjala secar.
- También la puedes colocar en el lavavajillas eléctrico, activando el ciclo de secado. Esto elimina casi el 99.9% de bacterias dañinas, virus y hongos.
- Coloca la esponja húmeda en el microondas por un minuto a temperatura máxima. Esto elimina el 99.9% de bacterias, virus y hongos que la puedan estar contaminando.
- No uses la esponja para limpiar encimeras de reposteros, la estufa ni la mesa. Es mejor hacerlo con papel toalla que luego descartarás.
- Evita que la esponja se contamine con los jugos del pollo o las carnes.
- Lava frecuentemente las toallas de cocina, de preferencia con agua caliente y déjalas secar. Usa temperaturas altas si utilizas secadora.
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Fuentes
- Departamento de Agricultura de EEUU:-Seguridad Alimentaria e Inspectoría: ¿Lavar los alimentos los hace más seguros?
- Estudio sobre seguridad alimentaria durante la preparación de alimentos: lavado del pollo.
- Cómo limpiar las esponjas de cocina. Departamento de Agricultura de EE.UU.
- Los lugares más sucios de tu casa. Intermountain Health.
- Cómo desinfectar tu esponja. Video Instagram.
- Esponjas y secadores. Universidad Estatal de Miuchigan.
- Preparación de un desinfectante casero con lejía. Medical Assistant, Salud ocupacional.
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